Una fracción se clasifica en función de la relación entre su numerador y denominador o según el tipo de valor que estos representan. A continuación, se muestran los distintos tipos de fracciones:
Fracción propia: Aquella fracción en la que el numerador es menor que el denominador, por lo tanto, representa una cantidad menor que la unidad.

Fracción unitaria: Aquella fracción en la que el numerador y el denominador son iguales, representando así una unidad.

Fracción impropia: Aquella fracción en la que el numerador es mayor que el denominador, por lo tanto, representa una cantidad mayor que la unidad.

Número mixto: Es una forma de representar una fracción mayor que la unidad combinando un número entero y una fracción propia.

Fracción común: Aquella fracción cuyo denominador no corresponde a una potencia de diez.

Fracción decimal: Aquella fracción cuyo denominador es una potencia de diez.

Fracción compleja: Aquella fracción en la que el numerador, el denominador o ambos contienen otras fracciones.

Fracciones homogéneas: Es el conjunto de fracciones que comparten el mismo denominador.

Fracciones heterogéneas: Es el conjunto de fracciones que tienen diferentes denominadores.

Fracciones equivalentes: Son aquellas fracciones que representan el mismo valor, aunque sus numeradores y denominadores sean diferentes.
